viernes, 14 de mayo de 2010

Campo.

Escasos son los vestigios de tierra fértil, dentro de los campos se observan girasoles sin hojas, polvo quebradizo, casas desiertas. Paseo mi vista por aquellos lugares, entre mi México, sus pueblos, los grandes feudales del ayer y sus haciendas huérfanas de padre.

Visito los lugares de antes, esos que llegaron a ser reliquia de los inquisidores, de la iglesia de hombres de otros mundos y llegaron aquí; a la  tierra de todos y de nadie, de aquellos que llegaron a ganarla. Estaban y se fueron. Al final tanta guerra para qué, nadie  ha venido a reclamar lo suyo, para dejar sin dueño a los muertos, al oro sin dientes, a las tierras despojadas de manos. Desierto trabajo en el campo de indígenas, de criollos y de europeos.

Y vienen otros, los de arriba, los qué ahora se creen capaces de vetar razas, de escupir a los transeúntes quemados de diplomacia, piel café que sabe a chocolate de antaño. Y sobrepasan los ríos embravecidos, y nos dicen qué hacer, y nosotros cómo hace años, dejamos que entren y nos ganen o ganamos todos, cómo dicen otros.

Para qué tanto poder, para qué tanta riqueza. Qué quieren de sus tierras o de las nuestras, de qué las protegen, sí de la muerte nadie se pela. Compartir o engolonizar egos; siempre la misma historia y el pueblo dormido y callado. Muerto en vida, el mundo, no solamente el mio; agacha la cabeza ante la colonia mundial de los capitalistas, o consumistas o zapatistas, o quizá sólo calumniosas bocas. Porqué no viven y dejan vivir. Y cantan y se ríen y aman en vez de joder con su mismo cantar de siempre, ganar y aplastar. Déjate de juegos hombre!.. qué mañana estarás tapizado de gusanos que saldrán de tus adentros y él más débil de tus adversarios, vivirá y aplastará el jardín que estas fertilizando.

6 comentarios:

  1. que lindo es tu pais, la puresa de sus campos
    y lo mejor para mi la gente como tu que lo entiende
    que linda foto tines de perfil

    ResponderEliminar
  2. Por un momento me sentí caminando entre los desolados paisajes de Luvina, escuchando la voz envejecida de Rulfo narrándome con tus palabras esas rocas empotradas en el horizonte amarillo de la arena...
    Por otro lado, están esos que se robaron la tierra y que ahora amedrentados por la grandeza de un pueblo cierran sus fronteras como si se tratase de las ventanas de su casa y persiguiendo como épocas bibliocas a todo aquel que evidencie en el rasgo de su piel la herencia de los verdaderos dueños de la tierra... parece una historia de nunca acabar.
    Muy bello tu escrito, realmente evocador, algo triste, pero hermoso.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. que cierto todo, lamentablemente algunos se ocupan más de quedar por encima que de vivir y disfrutar... Me gustaría conocer México algún día :)

    ResponderEliminar
  4. Hay que vivir más y dejar a la peña vivir...

    Saludos y un abrazo enorme.

    ResponderEliminar
  5. Sí, no se va uno rico al cementerio. Hasta una mosca se cagará en tu oro cuando estés muerto, y luego se lo llevará, por supuesto.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  6. Cierto: no tiene sentido acumular poder o riqueza.
    Vida, experiencias, sentimientos... Es lo único que merece la pena poseer.
    Un beso.

    ResponderEliminar